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El insoportable reto de ser mujer tecnóloga en un mundo hombres

Por Marta Del Amo
El insoportable reto de ser mujer tecnóloga en un mundo hombres

Ni siquiera es por justicia social. El hecho de que casi todos los referentes tecnológicos, emprendedores y desarrolladores sean hombres nos está inundando de innovaciones sesgadas que perpetúan y fomentan las desigualdades de género que ya sufrimos las mujeres. Brecha salarial, techo de cristal, acceso a financiación… El machismo en tecnología tiene tantas caras que acabaría antes haciendo una lista de las cosas en las que sí estamos igual.

 

Poco que celebrar hoy. Por muchos pasos de gigante que el feminismo haya dado en Occidente en los últimos años, las mujeres seguimos viviendo una realidad peor que la de los hombres. ¿Con qué estadística quiere que se lo demuestre? ¿Con la de la brecha salarial, la del techo de cristal, la de acceso a financiación para emprender, la de ganadoras del Premio Nobel? “Que solo el 17% de las start-ups españolas hayan sido fundadas por mujeres es absolutamente insostenible. Está demostrado que las mujeres emprendedoras son más eficientes en cuanto a retorno de capital, generamos un 20% más de ingresos con la mitad de los recursos. Aun así, las start-ups lideradas por mujeres reciben un 26% menos de financiación”, denunció en diciembre la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas.

La desigualdad de género tiene tantas caras que acabaría antes haciendo una lista de las cosas en las que sí estamos igual, pero a bote pronto no se me ocurre ninguna. Lo que sí se me ocurre es que, cuando pienso en líderes tecnológicos, todos son hombres blancos. Musk, Zuckerberg, Gates, Bezos… La tecnología es neutra, decían. Lo decían ellos, claro. Luego vimos que el mundo se llenó de algoritmos que nos sexualizan, que limitan nuestro acceso al empleo y que asumen que los hombres son médicos y las mujeres somos enfermeras o amas de casa. Eso es lo que pasa cuando el avance tecnológico acaba controlado por un único arquetipo.

“La tecnología siempre tiene cualidades políticas. Los algoritmos no tienen autonomía por eso tienen connotaciones políticas, porque somos nosotros quienes los programamos y elegimos sus fines y su diseño. Cuando reconozcamos eso podremos hacer un buen diagnóstico del problema y empezar a atajarlo, porque mientras los algoritmos están operando están generando un orden social concreto”, explicó la investigadora en Ética y Gobernanza de la Inteligencia Artificial de la Universidad Autónoma del Madrid Lucía Ortiz de Zárate en el encuentro El Futuro del Trabajo 2023 organizado por Retina.

Por favor, ¡si hasta algo tan nuevo como el sector cripto ha creado su propia versión del machismo en forma de cripto-bros! “Esta falta de diversidad afecta al desarrollo de productos digitales, que pueden acabar sesgados o resultando inferiores y peligrosos para ciertas franjas de la población que no que no tienen un asiento en la mesa cuando se diseñan esos productos”, advirtió la abogada especializada en fintech de la Universidad de Cornell (EEUU) Susan Joseph en su estudio State of Diversity and Inclusion in Blockchain publicado en 2019.

Y, aunque el mundo se escriba cada vez más en unos y ceros, la situación no es diferente en el ámbito concreto de la informática. Frente al 49% de chicos de entre 16 y 24 años que nunca ha aprendido materias como programación o creación y uso de algoritmos, la cifra asciende hasta el 66% en el caso de las chicas, tal y como advirtió el primer Observatorio de la informática en España, de Code.org y Deloitte. “Hay una falta de referentes clara. Los niños actúan por imitación, si las niñas no tienen referentes técnicos femeninos deciden dejar de seguir ese camino y se derivan a profesiones donde sí las tienen”, lamenta la directora de Operaciones en Xalok de Hiberus, Belén Jodar.

CAMBIAR PELUCAS RUBIAS POR REFERENTES REALES

Su perfil es uno de esos que podría convertirse en una fuente de inspiración a las nuevas generaciones y reducir el tipo de discriminaciones que ella misma sufrió. La responsable recuerda: “He vivido situaciones de desigualdad constantemente. Si en la universidad sacaba más nota que mis compañeros, decían que me había ayudado el profesor. Si presentaba un proyecto bien detallado y me lo financiaban, y a un compañero que no había hecho el mismo esfuerzo no, decía se iba a poner una peluca rubia”.

¿Qué más da que en España las chicas obtengan mejores notas medias que los chicos tanto en Bachillerato como en las Pruebas de Acceso a la Universidad, donde además somos mayoría? Afortunadamente, todo eso se acabó para Jodar desde que trabaja en Hiberus, donde, además, ejerce como líder del equipo de refuerzo al plan de igualdad de la compañía. Y afirma: “Somos conscientes de la situación y estamos trabajando en un squad de igualdad para modificar y cambiar todo aquello que esté en nuestra mano”.

Eso sí, confiesa que si ella sí apostó por la tecnología fue porque creció en una familia poco tecnológica, en una isla y en una época en las que directamente “no tenía referentes de ningún tipo”. Así que fue el desconocimiento lo que logró que su futuro tecnológico fuera un lienzo en blanco libre de estereotipos. Jodar recuerda: “No sentí barreras, si hubiera tenido referentes masculinos tal vez no habría estado tan dispuesta a seguir ese camino”.

No solo no sabía lo que iba a sufrir en su carrera, tampoco sabía que los programadores iban a rechazar más un código si descubrían que lo había escrito una mujer. No sabía que, en 2020, de todos los proyectos de I+D+I con financiación pública en España, solo el 39,4% iban a estar liderados por mujeres. No sabía que, en 2021, las mujeres solo iban a representar un tercio del total de la población ocupada en tareas de dirección ni que “en los órganos encargados de apoyar a las empresas españolas, como las Cámaras de Comercio, la representación de las mujeres en las presidencias era casi inexiste”, según el informe Mujeres e Innovación 2022.

Puede que las niñas tampoco sean conscientes de la gravedad de estas cifras, pero los estereotipos y referentes masculinos están ahí, instalándose sutilmente por su cerebro, como demuestra el hecho de que sean ellas quienes menos interés demuestran por las carreras en ciencia y tecnología. “En España solo el 5,2% de las chicas espera trabajar en profesiones del ámbito de la ciencia y la ingeniería, mientras que el porcentaje de chicos es del 15,3%”, advierte el estudio Radiografía de la brecha de género en la formación STEAM.

Ese tipo de situaciones son precisamente las que está intentando remediar a través de su trabajo con el plan de igualdad y del compromiso de la propia compañía con la equidad de género en tecnología, De hecho, aunque el porcentaje de mujeres que trabaja en áreas STEM de Hiberus todavía se limita al 25%, la cifra ya supone una mejora destacable frente a la media del 15,6% de mujeres trabajadoras con perfil técnico que se dedicaban al sector digital en España en 2017, según el Libro Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico del Ministerio de Economía y Empresa.

Consciente de todos estos problemas, las acciones del plan de igualdad de Hiberus están centrándose en “elaborar un diagnóstico cualitativo y cuantitativo para entender exactamente qué sienten los trabajadores y dónde no se está llegando”, detalla Jodar. Y añade: “No solo son números, la percepción también es importante. Si hay alguien que no se siente representado tenemos un problema y hay que buscar una solución. No se trata solo de aumentar el número de mujeres, porque podemos tener muchas en áreas no tecnológicas. Queremos que haya más presencia femenina en dirección, en el comité de decisión y en los equipos de trabajo”.

Sus esfuerzos para fomentar el liderazgo femenino en áreas STEM ni siquiera se limita a la propia compañía. La responsable cuenta: “En los últimos años han surgido muchos movimientos a nivel nacional e internacional donde se unen mujeres del sector y donde Hiberus y las mujeres de Hiberus somos partícipes”. Entre dichos movimientos, Jodar destaca Dones en Xarxa (Mujeres en Red), nacido en 2004 para aumentar la voz de las mujeres en la opinión pública, y la iniciativa de Google Women Techmakers, que ayuda a las mujeres a prosperar en el sector tecnológico a través de visibilidad, comunidad y recursos. Incluso han participado en el diseño de un programa formativo para mujeres que quieren convertirse en programadoras web desde cero.

Si dando un pez a un hombre come un día y enseñándole a pescar comerá toda la vida, lo que necesitamos las mujeres es que nos dejen subir al barco de la tecnología. Ya nos encargaremos nosotras de tirar la caña, porque sabemos hacerlo, a veces incluso mejor que los hombres. Crear una sociedad más justa es una responsabilidad compartida y que no puede ejercerse desde el paternalismo. No queremos a Elon Musk ni a Jeff Bezos con una peluca rubia para intentar parecerse a nosotras, queremos liderar las empresas del IBEX35 y ocupar la portada de la revista TIME.

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