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AFROMEXICANOS, INVISIBLES EN LOS REGISTROS

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México.- Si las comunidades indígenas de México sufren de marginación y discriminación, hay otra variable étnica que está en una situación peor, los afromexicanos, que sufren los mismos males y que, además, ni existen en los registros oficiales.

Con el fin de resolver esa deuda histórica, el Congreso de México tiene en estudio una reforma constitucional para que los afrodescendientes dejen se ser “invisibles” y puedan gozar de los mismos derechos que los indígenas.

“El pueblo negro está totalmente invisibilizado. No sabemos cuántos somos ni somos reconocidos en los libros de texto”, dijo la diputada Teresa Mojica Morga, que defiende la iniciativa en el Congreso.

Estadísticamente, los afromexicanos no existen. Al no contar con el reconocimiento constitucional que tienen los indígenas, no pueden beneficiarse de planes públicos que protegen su cultura y apoyan su desarrollo social.

Aunque sí existían en tiempos de la colonia, con la independencia se prohibieron las diferencias raciales, aunque a fines del siglo XIX se establecieron criterios étnicos en los documentos migratorios.

Pero la Constitución mexicana sólo reconoce los derechos de los indígenas, y a pesar de que la marginación afecta también a las comunidades de afromexicanos, estos últimos son discriminados, no sólo legalmente, sino también culturalmente por el peso de los tabúes.

“Hay una población que no acepta que México tiene negros”, insiste Mojica, hija y nieta de mujeres negras, del estado sureño de Guerrero, con costas al Pacífico y en donde se cree que está el mayor número de afromexicanos.

Los africanos esclavizados llegaron a estas tierras para compensar una fuerte reducción de la población india de la Nueva España en el siglo XVII. Fueron traídos para los campos de cultivo, para las minas y para trabajos domésticos.

Muchos más llegaron a las costas del Pacífico al encallar barcos negreros, y al desembarcar comenzaron a poblar zonas que luego pasaron a llamarse los estados de Guerrero y Oaxaca, según recuerda la legisladora del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Estudiosos del tema calculan que desde 1576 hasta 1650 pudo haber en la Nueva España cerca de un cuarto millón de africanos. Hoy, en cambio, no se sabe cuántos son, aunque en ciudades como Acapulco se cree que la mitad de sus habitantes tiene algo de sangre negra.

Para el censo del año próximo se preguntará, por primera vez, si los ciudadanos tienen origen africano, además de blanco, indio o mestizo. Es un primer paso para salir de la “invisibilidad” de ese grupo étnico en los registros oficiales.

Pero la tendencia va más allá. El 2 de octubre pasado la diputada Mojica presentó una iniciativa para que se equipare constitucionalmente a indígenas y afromexicanos, en un proyecto más completo que otros presentados anteriormente con el mismo objetivo.

“Sin reconocimiento no hay apoyo de ninguna dependencia federal a las poblaciones afrodescendientes (…). La población negra vive en una marginación y discriminación”, agregó la legisladora, que lamentó que su proyecto esté congelado en el Parlamento.

Ese paso puede permitir no sólo que los afromexicanos puedan tener derechos parecidos a los indígenas, sino también que se superen los tabúes y que muchos mexicanos con sangre negra acepten que la tienen, y se reconozca abiertamente.

Próceres de la independencia mexicana como José María Morelos y Vicente Guerrero eran afromexicanos, aunque los textos históricos que manejan las escuelas públicas no los reconocen como tales.

“Mucha gente de segunda y tercera generación no se asume como afrodescendiente. Necesitamos una campaña de autosensibilización”, dice la legisladora Mojica, quien se considera “la primera diputada federal que asume que es afromexicana”.

La diputada se queja de que su iniciativa se dilata en el Parlamento porque sus colegas le piden más información. Para que se apruebe, necesita de los dos tercios de los legisladores, y el PRD es la tercera fuerza parlamentaria.

Algunos legisladores le han dicho que si se aprueba su iniciativa, habría que hacer lo mismo con chinos, judíos o libaneses (árabes).

“La población afrodescendiente conformó este estado nación, y cuando eres parte de la conformación de un estado nación, tienes que ser parte de sus derechos. Chinos o judíos no sufren marginación ni racismo”, insistió. EFE


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Reportera en Ferriz.com.mx

Como periodista tengo la misión, parafraseando al intelectual español Julio Anguita, de perturbar, de agitar el cerebro, de mover las conciencias. Para lograr esos objetivos me aferro al abecedario como otros se aferran al escapulario.

 

Post-scriptum: 
Con el fin de resolver esa deuda histórica, el Congreso de México tiene en estudio una reforma constitucional para que los afrodescendientes dejen se ser “invisibles” y puedan gozar de los mismos derechos que los indígenas. // Foto: Especial

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